Construyendo una Sólida Cultura de Aula

Escrito por Elizabeth Gil en Reflexiones para Educadores

Para construir una sólida cultura de aula, que sea sostenible y a su vez genere excelencia, debemos tener dominio de los cinco aspectos más importantes en nuestra relación con nuestros estudiantes:

  • La Disciplina
  • Cómo Administrar las Consecuencias
  • El Control
  • La Influencia
  • El Compromiso

La disciplina es vista como el proceso mediante el cual administramos las consecuencias y las sanciones. Pero en términos de conducta dentro del aula, la disciplina es vista como la manera en que enseñamos a nuestros estudiantes a hacer las cosas de forma correcta y efectiva.
En cambio, el cómo administramos las consecuencias, en contraste, es  un proceso mediante el cual se refuerzan las conductas a través de incentivos. En este sentido, es importante destacar que una mala administración de las consecuencias o sanciones implica un arma de doble filo para el maestro, ya que en el estudiante podría generar una conducta maquiavélica y hasta insensible a las mismas. Para que las consecuencias sean efectivas, debemos operar combinando los demás elementos. También, enseñar a los estudiantes a hacer las cosas bien, y no sólo establecer consecuencias cuando las hacen mal, tomar control del aula-hacer que ellos hagan su trabajo independientemente de las consecuencias- y comprometerlos e inspirarlos en trabajos positivos, así como el hecho de crear relaciones sanas con los estudiantes que no son negociables-éstas no implican consecuencias ni recompensas-y esto demuestra que verdaderamente nos importan y que aprendemos a verlos como individuos.
Por otro lado, cuando nos referimos al Control, hablamos de la capacidad que poseemos para hacer que ellos hagan lo que estamos pidiendo a pesar de las consecuencias. Controlar significa simplemente, preguntar, pedir, de forma que ellos se sientan cómodos con la petición requerida sin necesidad de consecuencias. Maestros con un excelente control de aula, tienen éxito porque entienden el poder del lenguaje y las relaciones: preguntan de forma respetuosa, firme y con confianza, pero a la vez con civismo y amabilidad. Esto hace que sus estudiantes vean la fe que tenemos en ellos. Reemplazamos instrucciones vagas y hasta cierto punto juiciosas, por ejemplo, “Tranquilízate”, con algo más específico como “Por favor vuelve a tu asiento y sigue trabajando en tu diario”,  con instrucciones que evoquen claridad, propósito, soluciones y cariño.
Cuando inspiramos a nuestros estudiantes a creer, a tener éxito, y  hacer que trabajen por ello por razones intrínsecas, los estamos influenciando. El control hace que hagan lo que le sugerimos, la Influencia hace que quieran internalizar las cosas que les sugerimos. La creencia, como base histórica de toda  idea  desde la democracia hasta la fe, es un motivador poderoso y perpetuo. Si la Influencia es el proceso de provocar creencia, entonces, maximizarla debería ser una meta intencional de la cultura de aula de cada maestro.
Por último, vemos el Compromiso como una forma mantener a nuestros estudiantes comprometidos con un trabajo productivo positivo. Provee poco tiempo para que piensen contra productivamente y muchas otras cosas importantes e interesantes en donde enfocar su energía. Karl Marx, basado en su teoría sobre la Superestructura decía: las creencias y valores de las personas ( la superestructura de una sociedad ) son el producto de la “Base”(las realidades diarias de los seres humanos). Lo que haces diariamente moldea tus creencias, no al revés.
En conclusión, necesitamos hacer una sinergia con los cinco principios de modo que nuestra práctica en aulas sea más efectiva. Un(a) maestro(a) que solamente utilice uno o dos principios seguramente no cumplirá con la meta de construir una vibrante cultura de aula. Por otro lado, uno que controle pero que no discipline, por ejemplo, el producto será un estudiante que no haga las cosas por sí mismo y siempre necesitará de directrices firmes de parte del maestro(a) para poder ejecutar. En ese mismo orden, un aula en el cual el maestro(a) no tenga control y trate de prestar atención a aquellos estudiantes que tampoco lo tienen, abusaría del recurso de los incentivos y las sanciones, haciéndose vulnerables al mismo careciendo de efectividad. También, aquel maestro(a) que se compromete e influencia sin control y sin el recurso de los incentivos y las sanciones, creerá una vibrante per ineficiente cultura que hará que los (as) estudiantes opten por no aprender, y un(a) maestro(a) que hace esto sin enseñar disciplina, no preparará adecuadamente a sus estudiantes para tener éxito una vez dejen el microcosmos de su aula, ya que no tendrán la suficiente práctica o los conocimientos necesarios para mantener hábitos de estudio exitosos.


Libro :  Lemov, D (2010). Teach Like A Champion: 49 Techniques That Put Students on The Path to College .  Chapter 5. United States: Jossey-Bass

(Traducido y adaptado por Elizabeth Gil)

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Nov/10
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